lunes, 28 de febrero de 2011

Una experiencia en las cercanías de Marrakech

Ha sido una gran experiencia. Mi chica y yo (que ya somos talluditos) acabamos de venir de estupendo recorrido por el desierto de Marruecos. Hamid ha sido nuestro guía conductor, un muchacho estupendo y un gran conductor conocedor de todas las carreteras y rutas posibles de hacer desde el Atlas hasta donde sea. La aventura comenzó a las puertas de nuestro hotel de Marrakech, ciudad en la que paramos antes dos días para embriagarnos de sus gentes, sus calles, sus mercados, todo un espectáculo único en el mundo.
Aquella mañana, allí estaba Hamid con su todo-terreno dispuesto a dejarnos con la boca abierta a cada kilómetro recorrido. La primera etapa es indescriptible: hay que ascender por tortuosas carreteras hasta sobrepasar el Alto Atlas, por estas fechas coronado por grandes cúmulos de nieve. La carretera serpentea en mil y un giros y después de cada curva o colina aparece una visión mejor que la anterior.Sobrepasada la cordillera, aparecen numerosos valles festoneados de tierras de cultivo y pequeños ríos de aguas heladas. La primera parada es la kasbah de Tolouet, a 20 kilómetros de la carretera principal por un camino rodeado de colinas verdosas. La kasbah se mantiene bastante bien pese a que no está cuidada, pero vale la pena atisbar desde sus terrazas la grandiosidad del paisaje, después de haber admirado sus techos decorados y sus amplios salones palaciegos.
De vuelta al camino, después de degustar un recuperador Tadjine, la siguiente parada es la famosa kasbah de Ait-Benhaddou, famosa por ser un lugar restaurado y protegido por la UNESCO, es decir, un lugar que es patrimonio de la humanidad, una herencia realmente a conservar por todos. De nuevo en el coche, se suceden durante el camino las conversaciones, el intercambio de conocimientos con nuestro amigo bereber.
El descanso llega en Ouarzazate, cuidad conocida como La Puerta del Desierto, donde es digno de admirar las kasbah de Taourirt y Tifoultout. A la mañana siguiente, comienza a olerse la aventura. Se abandona la carretera para internarse por elevadas pistas que parten de El Kelaâ M’Gouna. El camino se estrecha, se eleva, baja, se retuerce...Las vistas del río Dades son impresionantes, como los pueblos a su orilla, encajonados entre el curso fluvial y las faldas de las montañas.
Tras atravesar un desierto de piedras y rocas que parecen talladas, entre rebaños de burros y cabras y pequeñas pastorcillas que se ofrecen a ser fotografiadas a cambio de unos dirham, aparecemos en Boumalme Dades, donde comienza la garganta del río Dades. Las figuras, que recuerdan figuras humanas, talladas por la erosión, se abaten sobre el curso del río, casi como a punto de despeñarse sobre él.

La carretera serpentea y te alza hasta un punto desde el que se puede apreciar la garganta en toda su plenitud, con los picachos nevados del Atlas como fondo del escenario. Reiniciado el camino, aparece la ciudad de Tenerhir, inmersa en un palmeral que no son capaces de abarcar nuestros ojos. El río Todra se asoma como una aparición tras un recodo, encajonado entre unas paredes verticales que se elevan con una majestuosidad impresionante. El curso del rio, que surge de un manantial, serpentea, frió y límpido hasta crear un gran oasis. Colgada de la pared, una cabra negra ha decidido vivir sola entre esos peñascos. Solo baja por la noche al río para abrevar...
Tras un reparador descanso, el siguiente hito es la ciudad de Erfoud. Al lado de la carretera, se suceden los oasis y el desierto pedregoso. Hamid, animoso él, nos ha invitado a conocer a su familia, acogedora y amable, como son los bereberes. Es un día de la Fiesta del Cordero, y las piezas del bovino, cocinadas sobre carbón y especias, son deliciosas y recuperadoras.
Reiniciada la ruta, al fondo de la carretera se presiente el desierto de dunas. Hamid, hábil conductor, serpentea por los caminos que días mas tarde recorrerá el rally Paris-Dakar.Parada en el camino para tomar un refrescante te en una jaima...Y por fin, aparecen las dunas, de un color rojizo tenue a esas horas de la tarde. El albergue aparece ante nosotros. La Suerte Loca se llama, así, en castellano. Un lugar ideal en un entorno privilegiado, “a pié de duna”. Somos bienvenidos y bien recibidos. Las maletas son arrojadas en la habitación sin ningún reparo porque el desierto de Erg Chebbi nos espera con su arena caliente y densa. Subimos y bajamos dunas, a la orilla del albergue. Como un milagro, aparecen tres chiquillos que nos ofrecen sus productos (fósiles, pañuelos, cintas, colgantes) que no molestan en absoluto, no en vano Maruecos es la meca del comercio de ese tipo.
El sol comienza a ocultarse tras el horizonte y las sombras juguetean entre las dunas, tendidas unas, tremendamente elevadas otras. La cena es agradable porque uno de los empleados se sienta en nuestra mesa, él para practicar el castellano, y nosotros para empaparnos de su forma de vida.

El día siguiente, como los demás, aparece claro y diáfano. A las 7 de la mañana ascendemos a la terraza del albergue para ver salir el sol: no hay palabras, hay que verlo tal cual. Las dunas, sombrías hasta entonces, comienzan a dorarse. La atmósfera, helada de toda la noche, comienza a desprender un suave aroma de calor reverberante. La jornada ha comenzado con un espectáculo inenarrable.

La siguiente visita es a un poblado de habitantes de Mali, acogidos en Marruecos huyendo de las miserias y las guerras del África mas central. Cantan y bailan un grupo de hombres vestidos con unas inmaculadas chilabas blancas. El son de los panderos, las cuerdas africanas, los bailes y los sonsonetes monorritmicos se suceden mientras, sentados en el suelo, saboreamos un te muy especial.

Mas adelante nos acercamos a la montaña de los fósiles. Aca y acullá serpenteamos por el camino buscando piedras negras anegadas de pequeños restos fosilizados. Es un divertimento inigualable. Y tras el desierto pedregoso, como una aparición fantasmagórica aparece un enorme lago de agua semi-salada, Hassi Mezdanni, donde anidan flamencos y ánades.
Almorzamos deprisa porque un gusanillo recorre nuestro cuerpo: es la hora de internarse en el desierto tal y como lo entendemos los europeos. Los camellos nos esperan. Subimos a ellos y....bueno que decir de su bamboleo andarín. Es una marcha de casi dos horas subiendo y bajando dunas, mirando hacia todos los lados, con la boca abierta, a veces no dando crédito a lo que estamos viendo: dunas de más de trescientos metros, de vez en cuando un matojo verde que no sabes cómo es capaz de sobrevivir allí, pequeñas superficies de sal, todo un revoltijo de sombras propiciadas por un sol crepuscular, que dibuja sobre la arena nuestra figuras cabalgantes.

Al fondo aparecen, por fin, las jaimas, protegidas del norte por una esbelta duna tendida. Mientras los camelleros se afanan preparando la cena, recorremos los alrededores, escrutando los mil y un rincones de este desierto que ya forma parte de nosotros. El sol languidece, los camellos se acuestan y rumian lo comido por la mañana. Es la hora del manto de estrellas que se extienden como una bóveda infinita sobre nuestras cabezas. Y hacia el este, con el ocaso, aparece un brillante punto de luz rojiza que deviene en blanco destello, cuando la luna, ya elevada, nos permite ver perfectamente el terreno que pisamos.

Hace frío. Nos sirven el tadjine en nuestra jaima a la luz de las velas, no románticas claro, simplemente como único faro para saber por dónde nos movemos. Se come al estilo bereber, o sea, con la manos, sobran los cubiertos (porque no hay), no hacen falta las formalidades europeas: por un momento nos sentimos nómadas en su propio elemento. La noche ya está cerrada y es hora de dormir sobre unas colchonetas extendidas sobre la arena y cubiertos por ¿cinco?¿seis? no se cuantas mantas bereberes. Da todo igual: las endorfinas generadas son capaces de atenuar cualquier sensación de desagrado o incomodidad.
El alba se aproxima y nos apresuramos a recoger nuestros bártulos. Hay que partir hacia la mal llamada civilización.

Con el incipiente sol a la espalda, recorremos al contrario el camino anterior. Nos espera en el albergue un reconfortante desayuno a base de café con leche, pan ácimo caliente, mantequilla y miel.

Seguimos camino, nos espera de nuevo Marrakech. Volvemos por una ruta más al sur (Rizan, Timerfiz y Tazzarine). En este último lugar, Hamid nos acerca a una pequeña aldea llamada Iferd, donde viven unos primos suyos que nos han preparado una pizza bereber. El poblado es pobre, pocas casas de adobe, unas cuantas cabras, un oasis demasiado lejano. Pero la gente es acogedora y cálida pero muy tímida.


De nuevo la carretera se abre ante nosotros. A la derecha aparecen perfiladas las alturas de la sierra de Sarro, con riscos, colinas y cañones que asemejan caricaturas. Se sortea de nuevo el Alto Atlas, esta vez ya de noche, y volvemos al multitudinario Marrakech. Solo queda volver a pasear por la plaza Jmaa Fna, abigarrada de espectáculos y espectadores, y callejear por la medina, buscando las últimas compras al menor precio posible....
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viernes, 25 de febrero de 2011

Un paseo por la capital del Guadalquivir

Todo comenzó cuando fuimos por primera vez a la Semana Santa de Sevilla ya que decían que es maravillosa y tiene un encanto que otras no tienen.
Bueno pues ese año me encanto tanto Sevilla que al año siguiente repetimos pero este año lo hicimos bien quedándonos hasta la madrugada del jueves Santo porque fuimos con unos primos y sus amigos que vivían en Camas. Y a partir de ahí me gusto Sevilla porque tiene algo especial como dice la canción ‘Sevilla tiene un color especial, Sevilla sigue teniendo, su duende. Me sigue oliendo a azahar, me gusta estar con su gente’.
Es una de las ciudades que visitaría todos los años porque cada vez que veo fotos me gusta más ya que cuando vas para allá y ves la Torre del Oro y la Giralda te parece que son edificios que solo las puedes ver en Sevilla porque tiene algún secreto para enamorarte con solo verlos. Luego también es unas de las ciudades que tienen su encanto como les pasa a Roma con el Coliseo, Venecia con la Plaza San Marcos, Granada con su Alhambra, San Sebastián con su playa la Concha , Córdoba con su Mezquita.
Bueno el último viaje que hice a Sevilla lo hice con mi ex-novio José y la verdad es que nos lo pasamos muy bien estábamos todo el día comiendo bien y comprándonos dulces a quien no se le resiste un dulcecillo de vez en cuando además eran artesanos estaban de muerte.
Yo cada vez que puedo me voy a Sevilla ya que me encanta tanto que si en un futuro me puedo ir a Sevilla a vivir no tenía ninguna queja porque me gusta tanto sus Semana Santa, el olor que tiene que ninguna otra ciudad tiene, y la gente es “super” alegre y amable. Como en AVE estamos a casi 2:30 pues podía hacer alguna escapada de vez en cuando.
Bueno chicos ya veis que me gusta mucho Sevilla si alguno de vosotros no ha estado por favor os pido que vayáis un año ya veréis que bonita es. Yo siempre que voy a parte de ver los edificios que hay que ver voy a ver los estadios del Sevilla y del Betis. Viva el Betis!!!!
María.
Cuantanos tu viaje al igual que María en nuestro e-mail.

jueves, 24 de febrero de 2011

Tres días en Moscú

Salimos en el vuelo nocturno que aterriza en Moscú sobre las 7 de la mañana. A nuestra llegada nos espera Raquel, que será nuestra guía de Moscú durante el primer día. Nada más llegar nos lleva al Hotel Izmailovo Beta o Vega. El hotel no está mal y se encuentra situado cerca de un mercadillo que visitaríamos el último día.
Después de un pequeño aseo salimos a comernos Moscú. Nuestra primera parada es la archiconocida plaza roja, donde se encuentra el monumento más conocido de Moscú, la basílica de San Basilio con sus céleres cúpulas de colorines. En la plaza está también la tumba de Lenin y los famosos almacenes GUM que en tiempos eran el escaparate de la Unión Soviética y que hoy día está copado por las grandes marcas de la moda mundial.

Volveremos con más calma a la plaza roja por lo que dejaré parte de mi relato para entonces. A continuación no dirigimos a la catedral de Moscú que presenta una importante historia. Durante la época comunista la catedral fue derribada y su sitio reservado para un enorme edificio de más de 3000 metro de altura que será culminado con una estatua gigante de Lenin con el dedo señalando hacia el cielo. Gracias a Dios tal cosa no se llegó a hacer nunca siendo sustituida por una piscina municipal.
Nada más caer el muro los moscovitas se dedicaron en cuerpo y alma a construir una nueva catedral y en un tiempo record de apenas 5 años lo consiguieron tratando de que fuera lo más parecida posible al monumento original.
De la catedral pasamos probablemente a uno de los rincones más bellos de Moscú el lago de los cisnes y la vista del Monasterio Novodedici. Aparte del recuerdo del archiconocido ballet, el reflejo del Monasterio en el lago con sus variadas formas y una elegante combinación decolores blancos, dorados y granates forma un complejo de gran encanto.

El siguiente paso consiste fue atravesar la ciudad para ir al mirador de la Universidad. La universidad es uno de los 7 grandes edificios que un poco copia del empire state regaló Stalin a la ciudad. Quizás la universidad es el más bonito y el más grande de todos ellos y su situación en la parte alta de la ciudad le proporciona una impresionantes vistas sobre todo Moscú y, en especial, la posibilidad de descubrir desde su mirador los otros 6 “regalos” de Stalin.
Al llegar al mirador, los invitados y novios de una boda se lo estaban pasando en grande bailando en mitad de la plaza como si tal cosa. La verdad es que era un espectáculo alegre y desenfadado que te ponía las pilas, en las cercanías estaba aparcada una enorme limusina blanca para los novios, muestra de cómo se celebran aquí estos eventos.
Como ya dije la vista desde la universidad es espectacular dominándose todo Moscú y empezando con el convento de Novodedici visto desde el lado contrario al lago, pero igualmente hermoso.
Moscú tiene su nueva área de negocios con grandes edificios del otro lado del río que también se pude contemplar desde el espléndido mirador de la Universidad. La siguiente visita es a la plaza de las Victorias donde se conmemoran las victorias de la primera y la segunda guerra mundial. El monumento mide 147 metros que son exactamente los días que….
Delante del monumento hay una inmensa explanada llena de fuentes iluminadas en blanco. Al parece por la noche se iluminan en rojo para representar la sangre de los muertos en los combates.


Justo al final de la inmensa explanada se encuentran algunos de los edificios más típicos de la época comunista, muy parecidos a otros que se pueden ver en Berlín, Varsovia u otras ciudades sometidas también a dicho régimen. Hoy día tienen su gracia por su aspecto macizo, sólido y un tanto lúgubre.
Nuestra siguiente visita es el metro, para ello nos concentramos en la línea circular que es la más lujosa. Ello es debido a que esta línea enlaza casi todas las estaciones de tren de Moscú y es, por tanto, la entrada lógica para todos los viajeros que llegan a Moscú. Los prebostes del régimen dedicaron una especial atención a esta línea de modo que la entrada en Moscú resultara espectacular y un gran símbolo del poder soviético.
Cada estación tiene un cierto leit motif como pueden ser los oficios o Ucrania y están decoradas con grandes esculturas o pinturas y mucho, muchísimo mármol. Hoy día resultan bastante pesadas, marmóreas para el gusto actual pero hay que reconocer el mérito y el esfuerzo del trabajo desarrollado.
Nuestra visita termina en la calle peatonal de la nueva Arbat que debo reconocer que me decepciona un poco ya que esperaba mucho más. La calle empieza con la casa y el monumento del poeta nacional por excelencia: Pushkin y su desdichada historia de amor con una bella señorita, que no sólo le engaña sino que se ve obligado a batirse en duelo con el traidor que estaba bastante más entrenado que el pobre Pushkin que muere sin remedio.
Ha llegado la hora de comer y nos dirigimos al famosos restaurante mu mu, el de la vaca en la puerta, aunque es un auto servicio y, por tanto, se puede decir que es fácil para comer la realidad es que resulta bastante complicado, sobre todo, porque uno no sabe que son los platos principales y cuáles son los acompañamientos por lo que al final conseguimos atascar la cola con gran cabreo del personal del restaurante y de la clientela. Es nuestra primera experiencia con el mal humor de los moscovitas y por desgracia no será la única. Pasado el desconcierto inicial hay que reconocer que la comida no está mal.
Matados como estamos por no haber dormido, nos volvemos al hotel y compramos algunas cosillas para la cena. La mitad del grupo enlaza la siesta con la noche y los que nos levantamos damos un pequeño paseo por una especie de parque temático que hay al lado del hotel, aunque a estas horas está totalmente muerto.
Segundo día:
Hoy resulta obligada la visita al kremlin, así que temprano cogemos el metro y nos plantamos en la entrada del mismo. El Kremlin es un complejo de edificios en parte ocupados por las oficinas principales del Gobierno y en parte poblado de iglesias y edificios monumentales. Lógicamente el paso a las dependencias oficiales está vetado lo que hace un poco incómoda la visita al tener que estar pendientes de si pasamos las líneas prohibidas.
Los edificios monumentales son bastante espectaculares tanto por dentro como por fuera con bellos inconostasios dentro de las iglesias y bonitas cúpulas y decoraciones al exterior. Destaca la plaza de las catedrales donde se asoman la mayoría de los edificios más bonitos del Kremlin, como el campanario de Ivan III el grande, la catedral de la Asunción, la catedral del Arcángel San Miguel o la Catedral de la Anunciación. A casi todas las catedrales se puede pasar, no así en cambio a los edificios civiles que siguen estando en uso. Quizás lo más bonito del Kremlin sea el contraste entre las brillantes cúpulas de color dorado y las paredes blancas de los templos.
En la parte casi ya externa del Kremlin se encuentran el cañón más grande del mundo y la campana más grande, parece que ambos forman parte de la manía que presentan los moscovitas por las cosas cuanto más grandes mejor a pesar de que muchas veces no sirvan para nada. Al parecer, tanto el cañón como la campana jamás han llegado a ejercer sus respectivas funciones permaneciendo como simples monumentos a las cosas enormes pero sin sentido.
Una vez terminado nuestro recorrido por el kremlin nos decidimos a volver a la plaza roja. Nuestra primera intención consiste en visitar la tumba de Lenin pero la ineficacia de los guardias rusos que la protegen nos lo impide. La verdad es que estábamos en la cola con tiempo suficiente para ver la tumba, cuando 10 minutos antes de entrar y cuando ya llevábamos unos veinte deciden que ya no entra más gente ese día. Aunque hay algunas tímidas protestas la gente se conforma y nos quedamos sin ver a Lenin.
Nos dirigimos a la entrada oficial de la plaza, formada por dos arcos coronados con sendas torres todo de color rojo. Al parecer también son reconstruidos porque habían sido eliminados por el régimen comunista para permitir la entrada de los tanques a la plaza. Según se entra en la plaza a la izquierda está la catedral de Kazán otro monumento reconstruido en 1993.
La verdad es que la plaza roja es impresionante con todos sus monumentos concentrados en este singular espacio, muchos de ellos de un característico color rojo. No menos impresionantes son los almacenes GUM que aunque hoy es un día francamente soleado y hace su calorcillo dentro, imagino que estas amplias galerías acristaladas se deben agradecer un rato en los días calurosos del invierno.
Aprovechamos para comer en uno de los garitos que hay dentro de las galerías, una comida de tipo internacional ya que no queremos arriesgarnos de nuevo a ser regañados por los camareros moscovitas. Después de comer es visita obligada la catedral de san Basilio. Todo lo espectacular que la Iglesia tiene por fuera no se refleja para nada en el interior que es más bien el conjunto de una serie de pequeñas capillitas.
Quizás lo más interesante lo constituyen las pinturas decorativas de algunas de las capillas y pasillos que las comunican. La gracia es que son precisamente todo lo contrario a una pretendida iglesia monumental y más bien recuerdan a decoraciones muy naif.
Desde la catedral de San Basilio se disfruta de una bonita vista del conjunto de la plaza roja con el monumento a Mini y Pozarske en primer plano. Después de terminar con la visita a San Basilio, nos dimos una vuelta por los alrededores de la plaza roja. Para ello comenzamos por la calle Nikolskaya que lleva a la plaza Lubianska donde está el aparatoso edificio que ocupaba la KGB.
Mas allá caminando llegamos a un paso subterráneo donde los moscovitas tenían instalada una auténtica fiesta de lo más animado con bailes, música y botellón. La verdad es que la gente parecía divertirse de lo lindo sin repara en la extrañeza que causaba a los turistas y extranjeros varios que pasábamos por la zona.
Siguiendo nuestra trayectoria por los alrededores de la plaza roja, llenos de grades avenidas y edificios enormes llegamos a la Ulica Varvarka donde en tiempos se encontraba el famoso Hotel Rusia y que presenta una colección bastante interesante de pequeñas iglesia con sus bonitas cúpulas.
Un poquito hartos de caminar por las calles moscovitas decidimos coger un barco. Después de preguntar a varias personas descubrimos que los barcos se cogen hacia el sur de la plaza roja, un poco a la izquierda. Lo que no descubrimos es que cruzar las grandes avenidas de Moscú es absolutamente imposible ya que no tienen semáforos. Hay calles que llegan a tener hasta 18 carriles. La única posibilidad de cruzarlas consiste en encontrar un paso subterráneo que tampoco es que sean muy abundantes.
El paseo en barco es una deliciosa experiencia. Lo primero que se pasa es el Kremlin por el lado sur obteniendo una nueva perspectiva del mismo. Posteriormente el paseo continúa por el monumento a Pedro el grande y una especie de playa artificial de hierba que al hacer un buen día y ser domingo está completamente abarrotado de gente. Al terminar el viaje aparecemos en la calle Arbat nova que volvemos a recorrer. Al final de la misma hay un puesto de blinis de tipo callejero en el que comemos unos cuantos ya que es lo que más nos puede apetecer y, sobre todo, para evitar problemas con el idioma.
Es el momento de volver a la plaza roja por una última vez. De nuevo el cruzar las inmensas avenidas moscovitas es un problema casi irresoluble pero que sorteamos no sin ciertas dificultades. Aquí nos ocurre una curiosa anécdota. A mis amigos y mi mujer que iban retrasado, se les ocurrió preguntar por el mejor camino para ir a la plaza roja a un militar y después de indicarles, el hombre se debió dar cuenta de que las indicaciones no eran correctas y les siguió para rectificarles el camino. Una vez rectificado se puso delante de ellos para que le siguieran y evitar volver a perderse, fue la persona más amable que encontramos en Moscú aunque su amabilidad fue un poco rara ya que ningún momento les acompañó, sólo se limitaba a indicarles el camino.
Debo confesar que la plaza roja a esta última hora de la tarde fue un espectáculo mágico. Las famosas cúpulas de la catedral de San Basilio iluminadas por la luz del atardecer no tiene nada que ver con las que se pueden ver de día, pero tampoco tienen nada que ver con las que pudimos observar un poco más tarde iluminadas artificialmente.
Curiosamente, sin embargo, la mejor iluminación nocturna la tiene los alamacenes GUM que parece como si anticipasen la navidad con luces recuadrando todas las ventanas y puertas proporcionando un bonito espectáculo. Cenamos algo rápido en los establecimientos que hay detrás de la plaza roja, camino de la entrada la Kremlin y nos fuimos a dormir al hotel.
El tercer día lo dedicamos íntegramente a comprar en los puestecillos de al lado del hotel. No es que hubiera gran cosa, pero imanes, platos, iconos, objetos de madera, etc no estaban mal y a un precio asequible.
Mi mujer se compró un gorro y una estola que probablemente era lo más lujoso del mercadillo aunque no sé si tendrá muchas ocasiones de ponérselos.
Isidoro y familia.
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martes, 22 de febrero de 2011

Nuestro viaje por la ciudad de la Reina Madre

Después de un vuelo de 2 horas y media, desde el aeropuerto de Madrid, (diembre de 2010), llegamos al aeropuerto de Londres, a Heathrow, ciudad capital de Inglaterra a eso de las 10:00 a.m. ya en el terminal lo primero que hicimos fue buscar transporte hacia al centro, la primera opción que puedes encontrar son los buses de la Nacional Express, también hay otras compañías como Terravision, que aunque es más barata suelen ir muy abarrotadas y demoran mucho entre cada salida, así que preferimos la primera. Luego de casi 1 hora llegamos a la Victory Coach Station y nos pusimos a buscar un buen hotel donde quedarnos los días que durarían nuestra excursión por tierras inglesas. Llegamos a un hotel no muy caro y bastante cómodo lo ideal como para salir y regresar muy tarde en la noche tan solo para tomar una ducha y dormir.

El primer día de nuestra estadía, después de habernos acomodado y tomado una ducha en el hotel, salimos a comer algo ya que en el hotel ya no quedaba desayuno así que optamos por ir por el centro a comer algo y de paso aprovechar para visitar la ciudad. Llegamos a un sitio llamado Piccadilly donde hay varios locales de donde escoger, aunque muchos de ellos con precios elevados, al fin nosotros encontramos algo cómodo en un café a pocos metros de la Piccadilly Circus, luego fuimos caminando hacia la Hyde Park que es un parque muy bello donde hay grandes áreas verdes ideal para pasar un buen rato de relax.

Por la tarde fuimos a visitar la Torre de Londres que todo un espectáculo para los ojos, por lo impresionante que es y por las maravillas que hay dentro ella, por ejemplo las joyas de la corona. Después nos fuimos a visitar el museo británico el cual se encuentra a unos 15 minutos de la torre. En el museo estuvimos buen tiempo viendo los tesoros que guarda, en especial los objetos egipcios que están en exhibición. Luego regresamos al hotel a descansar pues desde que llegamos no hemos dejado de caminar. Ya siendo de noche eso de las 9pm, luego de haber cenado en un restaurante de comida china nos dirigimos al área de Soho, oímos hablar mucho de él, pero regresamos muy rápido después de beber unas cuantas cervezas que por cierto son muy diferentes a las que estamos acostumbrados.

Al día siguiente ya mas descansados empezamos a hacer nuestro tour por los principales atractivos de la ciudad visitamos mucho lugares y entre ellos el palacio de Buckingham donde pudimos apreciar el cambio de guardia que es toda una ceremonia y que según sé, siempre va bastante gente a apreciar el espectáculo. Luego nos dirigimos a la abadía Westminster, lugar donde se sabe que fueron coronados los reyes de Inglaterra y algunos otros museos de la ciudad que bien valieron la pena. De regreso en el hotel, ya por la noche nos dirigimos a un restaurante italiano para cenar cerca de la Piccadilly Circus, luego ya un poco más tarde decidimos regresar al sitio donde fuimos la noche anterior y estuvimos como hasta pasada la media noche conociendo gente y bebiendo algunas copas.

Al tercer día quisimos conocer algo más de los alrededores de la ciudad y darnos un paseo por los famosos buses de doble cabina, visitamos el zoológico que se encuentra por la Prince Albert Road donde pudimos apreciar una gran cantidad de animales y de todo tipo y especie, sin duda la más grande variedad que haya visto en mi vida, realmente quedé muy impresionado. Luego tomamos nuevamente el bus y fuimos a visitar otros lugares muy interesantes, pero creo que a algunos no les tomamos mucho interés ya que habíamos estado viendo tanta cosas que estábamos algo exhaustos. Por la noche nos comentaron que pasaban una obra muy reconocida en el teatro así que fuimos a verla. La puesta en escena estuvo simplemente espectacular claro que no pude seguir muy bien el hilo de los diálogos (por el idioma) pero en conjunto me gustó mucho.

El cuarto día no nos quedaba más que ir alistando las cosas para el retorno a casa, así que aprovechamos la mañana para ir de compras y conocer algunos barrios muy tradicionales donde abundan los comercios.

En fin el viaje estuvo muy bueno, la gente y el clima de la ciudad fueron muy agradables, aunque nuestro presupuesto quedó algo limitado por lo caro que pueden estar algunas cosas pero en fin de seguro que el tour por la ciudad fue estupendo e inolvidable, espero poder volver y visitar mas ciudades de este hermoso país.
Fermín y Carmen
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lunes, 21 de febrero de 2011

La Roma de Espartaco

Desde niña me encantó la mitología, y la historia y claro con esas dos palabras nos encontramos con roma y Grecia. El viaje a Grecia me resultaba más caro que el de Roma, así que opté por Roma. Grecia queda pendiente. Como no me podía ir sola, convencí a mis amigas de que se vinieran conmigo, y pude convencerlas de que fuera un viaje cultural, y nada de ir de ligoteo y de fiesta.
El viaje nos lo montaron muy bien en la agencia viajes Iberia, que está situada cerca de la plaza del ayuntamiento de Valencia. Nos costó 298 euros, cinco días. Hotel más desayuno y vuelo. En el vuelo nos divertimos mucho, además tuvimos que hacer escala en Barcelona, nos pasamos todo el rato haciéndonos fotos.
El aeropuerto de Barcelona nos gustó mucho, era mucho más grande que el de Valencia, nos tomamos un café, que por cierto nos costó muy caro, y estaba muy malo.... En este vuelo no nos dieron ningún donuts, ni café..... En el de Valencia-Barcelona sí, y esto es de agradecer........era de Iberia, y nos dieron la famosa carta de productos....
El viaje se nos hizo bastante ameno, a pesar de que aún no eran ni las 10 de la mañana y ya habíamos cogido dos vuelos. “Al subir al avión, me pegué un tropezón en las escaleras, que casi me caigo”. Pero lo mejor fue cuando aterrizamos en Roma, en el aeropuerto de fiumigino.........mi sueño se había cumplido.
Pero bueno, somos tres chicas españolas, que no sabemos italiano, y vaya nuestro hotel está a unos cuantos kilómetros del aeropuerto..., que hacer??? El problema estaba solucionado, en el mismo aeropuerto, el cual es bestialmente grande, hay una línea de tren especial que te lleva a la estación de termini, en una media hora. Cuesta unos 5 euros. Es el medio de transporte que os recomiendo para ir a roma capital.
Llegamos a la estación...........uy que barullo......cuanta peña....., Pero por suerte nuestro hotel estaba ados calles detrás de la estación......, .que bien de maravilla.
Somos estudiantes de poco presupuesto, pero no llegamos al rollo mochilero, somos chicas de hotel. Elegimos el hotel capitol de Dos estrellas, situado en Via Giovanni Amendola, 83-85. Está a dos minutos de la estación de trenes, muy bien comunicado con metro y autobús.El hotel a pesar de sus dos estrellas, a mi me encantó.

Por dentro está totalmente remodelado y es muy bonito, las habitaciones son sencillas pero nuevas y bonitas. La calefacción excelente, era febrero y hacía un frío que pelaba, y allí se estaba en la gloria.Camas muy buenas, a excepción de la almohada, demasiado dura para mi gusto.

Solo hay desayuno, y es sencillo, cafe, zumo,a gua, panecillos, mantequilla, mermelada, tostaditas. Yo me hinchaba a todo esto y au......claro es uno de los hoteles más baratos y bueno el desayuno no era el fuerte, pero bueno el precio y la comunicación lo compensa.
Está situado en una estación de trenes principal, por lo que si vivís en una ciudad de estas características sabréis que es una zona de mucho viajero e inmigración. Hay tiendas chinas, mucho doner kebab........es como en valencia el barrio donde está situada, obispo amigo.... Pero que no es zona peligrosa ni nada, solo que no es de pijos....es que leí cada opinión que luego no se ajustaba a la realidad.
Aquí tomad mucha atención: en roma nadie paga ni el metro ni el tranvía, ni el bus..........nadie. No hay canceladoras de billetes, no hay revisores. Yo lo sabía pero no me fiaba, y nos compramos billete de 5 días, lo cual para mi creo que fue tirar el dinero. Pero si queréis ser honrados os contaré que hay billete sencillo, y luego billetes de días, compraros el de 5 días, ahorrareis.
Nosotras usamos mucho estos transportes, ya que con ellos llegas fácilmente a todos los lugares de interés turístico. La estética del metro es penosa, vagones con gráfitis, suciedad........pero muy efectivos, metros cada cinco minutos, o incluso antes. Serán vuestro aliado, sobretodo si disponéis de pocos días.
El Coliseo sin duda es el símbolo de Roma, a mi gusto. Yo me quedé enamorada de él.........me impresionó nada más salir de la parada del metro, que lo vi enfrente, luego cuando estaba debajo de él, y miraba hacía el cielo, el cielo no lo veía, solo veía el coliseo. Está muy bien conservado, a pesar del expolio que sufrió. Por donde están los vomitorios (túneles de salida al exterior), hay unas maquetas, y fotografías. Importante llevar el DNI, por ser miembros de la unión europea mucho más barato.
Aquí nos encontramos con el circo máximo, lugar en donde se corrían las carreras de caballo. La verdad que me defraudó mucho, no porque no tenga encanto, sino que este edificio fue saqueado para quitar las piedras y construir otras cosas con ellas. Si los humanos somos así, por no gastarnos la pela, usamos los materiales de grandes obras de la humanidad. Es enorme, pero no hay casi piedras, y vamos es prácticamente una explanada verde.

El Foro Romano, es como digamos el centro antiguo romano, donde se cogía todo, está detrás del coliseo, así que os recomiendo que cuando vayáis al coliseo visitéis el foro. Lamentablemente cuando lo visitamos estaba cayendo un agua......que vamos iba con mallas que me arrastraban...y cuando llegué al hotel, tuvimos que lavar caseramente. Como el suelo es de tierra, evitar ir si llueve. Pero, aparte de esto aquí es donde yo sentí la verdadera esencia de la roma antigua. Muy místico, bonito, y barato.....ya que por pasear no te cobran.
Aquí encontrareis el arco de tito, creo...es que con lo de los arcos tengo un lío.

Nos la encontramos la columna de Trajano de pura casualidad, ya que está en medio de una rotonda. Los grabados que cubren la columna son espectaculares, aunque como es tan alta a simple vista no se aprecian.

Visitamos el barrio de Trastereve, barrio antiguo, lleno de magia, era el barrio pobre de la antigua roma, donde se supone que vivan los cristianos, y los inmigrantes. Aquí es donde vimos la boca de la verita, que como podréis ver en la opi que hice de ella, simplemente es una boca de alcantarilla. En este barrio se como bastante barato.

Paseamos por la Plaza de España, lugar llamado así, ya que es donde está la embajada española, es un lugar de reunión de los jóvenes, para pegarse el lote...pero curiosamente los que ese día se estaban pegando el lote deberían rozar los 60......nunca lo había visto. La escalinata está preciosa. Y bajando la escalera y siguiendo de frente, tenéis para aquellos que les gustan las firmas de moda, lo más chic de roma.......versace, gucci, vamos todas las tiendas más caras de roma. Hicimos un video muy gracioso describiendo el escaparate de versace, las empleadas casi nos pegan.....jaajaja

Continuando con nuestro viaje , estuvimos en las catacumbas, esencia del cristianismo. Primero debéis tener en cuenta que antes de ir tenéis que informaros cuales están abiertas, ya que según la época del año unas están abiertas y otras no. En febrero cuando fuimos nosotras, estaban abiertas las de san Calixto. Creo que fue una de las visitas que más me gustó (ver mi opinión sobre ellas). La visita es guiada, ya que tiene una longitud de unos 20 o más kilómetros, y claro no te dejan ir solo, pero tranquilos solo te enseñan unos metros, no os vayáis a pensar qué vais a hacer el maratón. Esperad a que os hagan la visita en español, pedirlo por favor, porque sino  os enterareis, nosotras tuvimos guía para nosotras tres y la verdad que fue una charla muy coloquial.
Caminando por las calles de Roma, entramos por un pequeño callejón y de repente..........la fontana de trevi en nuestras narices........... no es una gran fuente, es una finca que tiene la fuente, bueno está la plaza y una de las fincas que hay en ella tiene alojada en sus bajos la fontana de trevi. Impresionante..........son las palabras.......mágica e hipnotizarte… El truco está en que tienes que tirar una moneda y volverás a roma. Anécdota.........a un hombre lo detuvieron porque a la madrugada se dedicaba a robar las moneditas......
Como colofón a nuestro viaje, visitamos el Vaticano,  sede del catolicismo romano apostólico. El vaticano es un Estado independiente. Una ciudad digna de ver, muy lujosa y opulenta.........mucho dinero hay metido.......pero bueno como arte lo justifico, pero que luego no diga la iglesia que no tiene dinero. Me quedé por ver la capilla sixtina, ya que no sabíamos que había tanta cola y teníamos una excursión concertada, y mis amigas no querían hacer colas.......bueno que no la vi, pero como tengo que volver, por lo de la monedita dichosa, seguro que la veo, y el museo y todo.

Si queréis comprar un rosario para esa tía o abuela tan devota, regatear al tipo de los rosarios, que por cierto hay más de 10, cuando os digan el precio les decís que el otro os ha dicho menos......ahhh y comprar en grupo.......por ejemplo....... si te compramos las tres rosario cuanto nos cobras???? Funciona de verdad.

Queda por decir que cuando vas por roma, te vas encontrando muchas cosas de interés, y que van apareciendo como setas, sobre todo cuando vas por barrios antiguos, ese es el encanto de Roma. Pero nosotras básicamente esto es lo que vimos, en la guía os podréis hacer un buen planning.
Algunas recomendaciones
Si sois chicas jóvenes, que encima viajáis solas........los italianos jóvenes dan un poco de asco, porque en cuanto te oyen hablar español, se lanzan como moscas. Igual estás comiendo tranquilamente y por el cristal te están pidiendo el número de teléfono...Vamos que nos tuvimos que quitar unos cuantos.Pero en general la gente italiana es muy simpática y te explicarán a donde quieres ir, y algunos hasta en español.
Si quieres pasta, has de saber que te la van a clavar...... digo pasta de la buena. Porque la de los menús de 8 euros......no va a ningún lado. Las pizzas de roma no son gran cosa, la pasta es lo bueno. Probar los helados........no he probado cosa más buena, y da igual la época, yo me lo comí a 8 grados.........así que....
Si eres estudiante llévate el carnet de tu universidad, te servirá, y el DNI a todos os servirá. Llevar con vosotros todas las entradas de los monumentos que hayáis visitado, ya que unas entradas que has comprado ya como por ejemplo la del coliseo que visitaste ayer, te sirve hoy para entrar en una casa romana. No os cuesta nada y así veis más cosas.
Con el capuchino te la vuelven a clavar, he llegado a pagar 5 euros...... preguntar el precio antes, y daros una vuelta por las distintas cafeterías de la zona, para ver donde os conviene. Ya que se aprovechan de lo famoso que es el capuchino italiano......quien avisa no es traidor......esto también va porque los camareros son muy pillos y a las chicas jóvenes las camelan con chorradas y acabas sentándote y pagando casi 6 euros......
Tener cuidado con el tráfico, en roma no tienen miedo a la muerte al volante, conducen como locos, incluso por los callejones, bajan las cuestas como alma que lleva el diablo..... no crucéis en rojo, aunque tampoco respetan los semáforos. Sin duda esto es lo peor de la ciudad.
La estación de termini es un buen sitio para comer, y dispone de farmacia, y de muchas tiendas. Eso si el water vale dinero..... Eso en muchos sitios de roma, así que aprovechar cuando estéis en una cafetería o restaurante o pagareis por hacer vuestras necesidades.
Este ha sido el viaje en el que mejor me lo he pasado, y que he disfrutado y aprendido más. Vi roma en 5 días, y me hubiera quedado un mes. Creo que hoy en día hay pocas ciudades que tengan tanto encanto. Disfrutar de Roma, y espero que os haya gustado mi opinión y mis recomendaciones.
Camino.
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viernes, 18 de febrero de 2011

Un sueño por las Pirámides


Hola!
Recientemente he vuelto de mi viaje a Egipto. Es mi segundo viaje, aunque el primero fue hace algo más de 15 años. Dejo aquí mi experiencia para quien pueda servir. Seguramente muchas de las cosas que comento ya han sido escritas en este foro, pero la verdad es que las opiniones siempre vienen bien.
El viaje lo realizamos con el tour operador IMAGE TOURS. En principio nos íbamos con Iberojet, pero por problemas de confirmación en el vuelo, en 9 días aun no estaba confirmado que tuviéramos plaza en el vuelo, en la agencia de viajes nos aconsejo cambiar de compañía porque a pesar que desde el tour operador le decían que no había problema, ellos no lo veían muy normal, mas cuando te faltan 4 días para marcharte. Así que como el tiempo apremiaba la única compañía donde aun había plazas para viajar era Image Tours. De la cual no teníamos muy buenas referencia por Internet. En la agencia nos comentaron que tenían clientes que habían ido con ellos estaban contentos.
Todo esto fue un miércoles tarde y el viernes ya partíamos, con iberojet era el lunes. Así que corre ha hacer las maletas, pasar por la agencia... El viaje que contratamos era lujo estándar y nos costaba lo mismo que el lujo superior de iberojet, aunque este ultimo la visita al valle de los reyes la tenía como opcional.
Primera parada aeropuerto del Prat. En el estand de image tour nos atendía una mujer que nos informo muy bien de todo y además nos regaló una cartera para llevar los documentos y una mini guía de Egipto. Embarcamos y primer problema el avión va con retraso, además en las pantallas ni siquiera aparece logo de la compañía.
Con casi 1 hora de retraso cogemos el avión de la compañía amc, el asiento en este vuelo que hace escala en Madrid es sin numerar, ya que dentro del avión hay pasajeros que vienen del Cairo dirección a Madrid. Finalmente después de un rato de espera en el avión unos 30-40 minutos, el avión despega.
A nuestra llegada a Madrid primero bajaron los pasajeros que desembarcan y posteriormente nosotros, según nos dijeron en la agencia no había que desembarcar, pero para poder limpiar el avión nos hicieron bajar. Una asistente de iberia nos dio una tarjeta i nos llevó a dar un pequeño tour, no sin antes pasar nuevamente por un detector de metales, cosa que no le entiendo muy bien la lógica ya que nunca abandonamos el interior de aeropuerto, de hecho la vuelta no fueron ni 5 minutos.
Nos dejó en la puerta de embarque y al rato nos llamaron para entrar, esta vez si que estaba numerado. Y vámonos para el Cairo, aunque sea con más de 2 horas de retraso sobre el horario.
Segundo contratiempo a la llegada al aeropuerto de Asuán nos estaban esperando, nos distribuyen según los barcos que tenemos por la categoría, en nuestro caso el Frorence, y empiezan a recoger el bono del viaje y ponernos la pegatina del visado. Cual fue el problema, pues que no tenían para todo el mundo y tuvimos que esperar, cansados del vuelo a que trajeran más. Sólo fueron 10 minutos pero entre el cansancio del viaje y que era tarde ya te pones malo, máxime si piensa que ha sido un fallo bastante grande por su parte ya que disponían de la lista de pasajeros que veníamos y en que barco nos tocaba. No tiene lógica que solo tengan la mitad de pegatinas.
Como curiosidad comentar que este visado cuesta 15 $ (aunque ellos te cobran 34€ por la gestión, por lo menos ya lo avisan de antemano en su oferta) se paga para sufragar el gasto económico que supuso para el país el traslado de Abu Simbel. Como dicen en la guía, creo que debe estar ya más que pagado, pero en fin.
A la llegada a la motonave (23:15h) nuestro guía Gabriel nos informan de que mañana para quien quiera apuntarse a las 3:30 hay la excursión a Abu Sinbel ( 95€ en autobús) y a las 2:30 hay que estar en pié. Como el viaje dura 2h30 se puede llevar la almohada del barco para descansar mejor. Así que a toque de trompeta todos arriba a la hora, porque puntuales eran un rato.
Hay que tener en cuenta que se hacen convoys para ir a Abu Sinbel. A pesar de que había unos cuantos autocares delante nuestro en el convoy, nada más salir el conductor que si no era del Cairo debía de ser de los alrededores, empieza a adelantar autobuses, como dormí un poco no sabría decir cuántos, pero cuando llegamos allí solo había 2 en el parking. De camino nos despertaron para ver el amanecer en el desierto y desayunar algo del picnic del barco.
Después de darnos las pertinentes explicaciones sobre el templo, nos dejó tiempo suficiente para visitar el lugar. Dentro de los templos no dejan hacer fotos. A nivel de infraestructura ha mejorado mucho en estos años, por lo menos de lo que yo recuerdo. Una vez acabada la visita nos fuimos a ver la presa de Asuán, esta visita te la incluyen todas los operadores, y a pesar de ser una gran obra de la cual se sienten orgullosos, la verdad es que es una visita un poco intranscendente. Como el obelisco inacabado.
Visitada la presa fuimos a coger una barca para ir al pueblo nubio (excursión opcional), navegamos un rato por el Nilo para llegar hasta la aldea. Las aguas por esta zona están muy limpias. Por el camino nos encontramos a varios niños que se cogen de la embarcación y te pregunta de dónde eres, y como si fueran jukbox empiezan a cantar la macarena, el aserejé, etc. Este aspecto veo que no ha cambiado en nada, incluida la propina o caramelo que reclaman a cambio.
Ya en la orilla nos dimos un gratificante baño en las aguas del Nilo. El agua a pesar de estar un poco fría era una delicia con el calor que hacía. Como ya he comentado en esta zona el agua estaba limpia y transparente. Os encontrareis vendedores de productos que hacen ellos, mas tribales que los típicos de los mercadillos.
Para llegar hasta el poblado te hacen montar en camello, un viaje divertido, aunque hay que tener cuidado con la subida y la bajada. En el pueblo te enseñan una casa Nubia, te explican la historia del pueblo, tomas un refresco, fumas un poco de Shisha, te deja acariciar alguna cría de cocodrilo, te puedes hacer un tatuaje de Henna, nosotros nos pusimos el nombre en árabe. Y de vuelta a la embarcación. Aquí también encontrareis niños que os quieren vender cosas o os piden dinero.
Hora de comer y coger fuerzas para la mini excursión de la tarde/noche a Kom Ombo. Después de la visita como estábamos cansados y el muelle está muy cerca del templo decidimos volver solos al barco. Aquí sí que el agobio de los niños que te quieren vender pulseritas y demás cosas fue más fuerte, incluso me tuve que enfadar, enseguida que me puse serio se fueron sin ningún problema. He de decir que por el camino hay guardias turísticos a los que siempre puedes recurrir. Cena y a descansar.
Segundo día otra vez a madrugar pero esta vez ya no tanto, a las 7h. Para visitar el templo de Edfu. Aunque cuesta madrugar el calor que hace a las 9h ya es bastante fuerte, a pesar de estar en octubre. Después comida y tarde de relax en el barco mientras navegamos hacia la esclusa de Esna. Aquí también adelantamos a varios barcos. Interesa llegar pronto por que el orden para pasar la esclusa es el de llegada.
Al llegar a la esclusa yo nos cementaron que nos venderían ropa y chilabas que te tiran al barco, yo me compre mi chilaba la otra vez. Pero no vi ni rastro de vendedores, solo uno que vendía toallas, y algún niño que te tira los botes donde se guardan los carretes fotográficos para que le pongas un euro. La verdad es que había policía por allí y perseguía a todo el que intentaba tirar algo al barco. Hace años era un ir i venir de ropa de tierra al barco y viceversa.
La motonave sin ser de las más grandes dispone de una piscinita y un pequeño yacusi, así como tumbonas para descansar y disfrutar de la navegación. Nuestra habitación estaba situada en la parte posterior de la nave, en el piso de abajo, y cuando navegábamos se notaba el ruido de los motores. Otra gente que viajaba en la parte superior o en la delantera nos comentaron que no tenían ese problema. La cabina dispone de una gran ventana con vistas al Nilo. Al parecer en la gran mayoría de habitaciones las camas están separadas, se lo comentamos a Gabri (guía) y nos juntaron las camas. La cabina era amplia y estaba limpia, dispones de armario y el lavabo que está bien. Lo único que encontré que estaba un poco mal era la carcasa de los enchufes que estaba un poco suelta. El servicio de habitaciones pasaba 2 veces al día haciendo las típicas figuras con toallas y alguna sorpresa. Tienen servicio de caja fuerte gratuito.
La comida sin ser una maravilla estaba bien, yo soy vegetariano y no tuve ningún problema para comer. De hecho durante el crucero nadie sufrió ningún percance con la comida, cosa que en El Cairo sí. Durante el viaje en el crucero y las excursiones no tendréis ningún problema en pagar con euros. Es recomendable llevar billetes pequeños para pagar. En el barco también te cambian a libra, aunque no igual que en un banco claro. Mientras que en el banco el cambio estaba a 7.50 en el barco estaba a 7.
Por la tarde nos reunimos con el guía para explicar las excursiones del cairo que eran opcionales. He de decir que para nada nos presionó, es mas a los que le dijimos que íbamos por libre nos dejó el teléfono suyo por si teníamos algún problema. Por la noche hicimos una excursión nocturna por Luxor (opcional) con paseo en calesa y tomar algo. También pasamos por el banco ya que había gente que quería sacar dinero
El paseo en calesa fue interesante, nuestro conductor, un chico joven, cada vez que pasaba una chica egipcia por al lado, le decía algo se giraba hacia nosotros y reina como un niño travieso. Fue un paseo largo, lo que más me sorprendió fue pasar por un mercado no turístico, donde había aun movimiento a pesar de ser mas de las 21h. La verdad es que se veía pobreza.
A la llegada al barco cena y fiesta de despedida con la gente con chilabas y vestidos egipcios. Toque de trompeta a las 4:30h para visitar los colosos De Memnon, templo de Hatshpsut, Valle de los Reyes, templo de Karnak y Luxor. Es como una maratón pero la verdad es que es muy bonito, aun que cuando llegamos al último templo todos dedicamos por lo menos 15 minutos a sentarnos y tomar algo para refrescarnos.
Vuelta al barco para comer y ducharse, las maletas las tienes que dejar hechas por la mañana y te las recogen, pero como nuestro vuelo no marchaba hasta la tarde nos dejaron habitaciones de cortesía para asearnos un poco después de este esfuerzo. Pagamos las bebidas y gastos extras del barco. Es recomendable repasar la cuenta ya que hubo algún caso que le pusieron alguna cuanta que no era suya (firmas los tickets de las consumaciones). Mejor pagar en libras, porque si no te redondean que da gusto, y aun así lo hacen con la excusa de que no tienen monedas.
 Realmente el redondeo es una miseria si lo miras pero lo que es tuyo es tuyo digo yo. Por la tarde camino al aeropuerto nos llevaron a una tienda de “aromaterapia”. Conozco bien las esencias y la verdad había alguna natural pero no era de muy buena calidad. Y a una joyería. Tanta prisa para salir al aeropuerto y después te entretienen en estas cosas. En fin.
En este punto algunos de los que viajaban con nosotros se separaron para ir a Hurgada (Mar Rojo). Los demás al aeropuerto destino al Cairo. El embarque también fue un poco caótico ya que el representante que estaba en el aeropuerto cogió todos los billetes y nos los fue dando al tuntún, que nos rebautizaron vaya. Esta vez el avión fue puntual a pesar de que aparecía en la pantalla con retraso.
A la llegada al aeropuerto, sorpresa, maletas boyadas y alguna rota. Esto me recordó que en mi anterior viaje también les paso lo mismo a alguna gente, al parecer en el aeropuerto del Cairo son muy brutos con las maletas, porque para que maletas rígidas se aboyen hay que tirarlas fuerte. Los que les paso algo con su maleta, el representante les acompañó para hacer su reclamación para presentarla al seguro.
Antes de llegar al hotel nos llevaron a cenar, los que ya habían cenado algo en el aeropuerto, los dejaron directamente en el hotel.. La cena estuvo muy rica, por lo menos la mía, en los carnívoros hubo disparidad de opiniones, pero en general bien. El hotel era el Grand Piramid que se encuentra en Giza. Nos toco en la 5ª planta la más alta, lo malo es que nuestra habitación daba a la parte de atrás, y las vistas eran muy malas (edificios), a los que les tocó la parte delantera, tenían vistas a la piscina y de lejos se veían las pirámides, aparte de las obras que están haciendo delante del hotel. Están construyendo una vía rápida elevada y está todo en obras, lo curioso es que no se ve mucha gente trabajando para lo grande que es el proyecto.
La habitación es amplia, con camas nuevamente separadas, esta vez las juntamos nosotros. Dispone de aire acondicionado, caja fuerte en la habitación, tele de lcd con TVE internacional, y nevera para tener el agua fresquita. El lavabo es amplio y limpio. Todo limpio y correcto.
Por la mañana, negociamos salir a las 8h, fuimos a ver las pirámides. Allí nos encontramos con Mohamed, que sería nuestro conductor de taxi/Guía por el Cairo. Nos preguntó si queríamos taxi para ver el Cairo y nos enseño un cuaderno con notas de gente que ha subido con él. Lo hablamos con otra pareja que también venia y nos pareció bien ( 40€ por día si íbamos 4 y 30€ día si íbamos 2).

Regresamos al hotel para comer y hacer un poco de relax, ya que por la tarde teníamos visita nocturna al Cairo y cena con espectáculo (opcional). Le preguntamos al guía un sitio para comer comida egipcia, otros se decantaron por ir al McDonal o al Kentaky. Saliendo del hotel a mano derecha hasta la avenida principal, giras a mano derecha, cruzas la avenida (tiene 2 sentido y hay una isla peatonal en medio) y todo recto (derecha) allí encontramos el restaurante Faroun, si sigues un poco másadelante se encuentra el McDonals y casi seguido el Kentucky. Para cruzar hay que pasos para peatones, delante de ellos hay bandas sonoras para que la gente modere un poco la velocidad pero no le hacen ni caso como al resto de señales.

El restaurante está decorado con algunas estatuas egipcias, se ve limpio y agradable. La carta está en inglés y árabe, pero los camareros no tienen ni idea de inglés, 4 palabras. Pedimos ensalada para compartir y un plato. Los platos estaban bien y a todos (éramos 6 ) nos gustó la comida y el agua que curiosamente era del Oasis de Siwa. Normalmente el agua que te dan en todos sitios es agua procesada de marca Pepsi, etc. Los que fueron al lavabo dicen que estaba limpio y bien. Total que comimos cada pareja por 84 LE con propina incluida (unos 6€ persona).El servicio era un poco lento pero valió la pena. Por lo que nos comentaron los que fueron al McDonals también les tardaron un montón en servir.

A la vuelta paramos en un pequeño centro comercial donde hay un súper y compramos agua, de oasis claro, 3LE la botella de 1,5l. Este súper está muy cerca del hotel. Saliendo a mano derecha hasta la avenida grande, la coges hacia la derecha y ni 5 minutos ya estas. Por la tarde 18h fuimos de visita al Cairo, a dar una vuelta por el Khan el Khalily. Unos del grupo habían leído que estaba bien la tienda del Jordi, que no hay que regatear, y allí que fuimos. Tiene varias tiendas pequeñas, para comprar algún subvenir no está mal, aunque algunas cosas como el alabastro ( si rascas con la uña se raya, es falso) y alguna cosa que veías que parecía made in china, de hecho en la bolsa de la tienda pone artículos del Khalily y productos orientales. Lo bueno son los precios, te atienden en castellano y no te agobian. Esos si cuando te ven los otros comerciantes con una bolsa suya le dedican unas cuantas lindezas

La cena fue bastante normalita (ya nos lo había advertido el guía) y el espectáculo, pues lo típico para guiris, pero ya sabía lo que iba a ver.

Al día siguiente a las 8h allí teníamos a Mohamed esperando para llevarnos a Dahshur, Menphis y Saqqara. El coche era tipo SEAT 124 (Lada) un poco más grande, pero pintoresco. Autentico taxi del Cairo. El aire era el que entraba por las ventanas, pero bien vaya. Primero fuimos a Dahshur a ver la pirámide romboidal y la roja. Al llegar le dimos el dinero y nos compro las entradas mas 5LE para poder entrar el coche, nos enseño la factura. Si tenéis algún carné de estudiante o de la biblioteca, las entradas os saldrán a mitad de precio. La romboidal la vimos desde fuera, y la roja se podía entrar con la entrada sin pagar nada más. Es aconsejable llevar linterna, por suerte disponía de una, ya que la iluminación dentro es cero, vas entrando y sol ves que se hace todo más oscuro. Dentro en la segunda sala encontramos a un grupo de unas 6 personas haciendo cogidas de las manos en silencio y en la más absoluta oscuridad.

En esta zona había muy pocos turistas. Después fuimos a Menphis, que es un poco caro para lo poco que hay, pero bueno. Y finalmente Saqqara. Aquí también se puede entrar a la pirámide de Teti, esta es la única que dentro tiene inscripciones. Pero lo más interesante sin duda son las mastabas. Dentro no se pueden hacer fotos, aunque con una propina todo está más permitido, pero no nos hizo falta. Una de las cosas que tiene ir a tu aire es por ejemplo poder descansar un rato delante de la pirámide escalonada en una sombra, sin prisas ya que Mahamed nos dejaba el tiempo que quisiéramos.
Después nos llevó a comer a un restaurante donde había varios grupos de turistas. En el Cairo a diferencia del sur es mejor cambiar a Libras (en el hotel hay banco), nos pasó que la pareja con la que íbamos quería pagar en € y le pregunto si podía y el precio del menú, 8€. Pero después a la hora de pagar quería cobrar 8,50€, y si hacías el cambio de libras a € salía a 8.
Más tarde nos llevó a una casa donde pintaban los papiros, nos pregunto si queríamos ir, sino no había problema. Vimos como los pintaban y compramos alguno a precios de más de la mitad de la tienda que nos había llevado el guía.
Nos ofreció si queríamos más tarde por 5€ acudir a un espectáculo de danza, pero como ya habíamos ido, declinamos el ofrecimiento. Aprovechamos la piscina y cenamos en un italiano del hotel.
A esta altura yo tenía el estomago un poco mal, no me sentó bien la comida, y nuestros compis de viaje tampoco estaban muy finos. Nos encontramos con el resto del grupo que habían ido con la agencia y tanto los que fueron al McDonal como los del Kentucky habían pasado mal día. Nuestro último día en el Cairo lo dedicamos a visitar la ciudad. Mahamed nos vino a buscar con su hermano, ya que se agregaron 2 más que se habían quedado en la cama el día anterior por problemas intestinales. El hermano llevaba un Sincamil, no era taxi, pero también era peculiar si más no.
Primero fuimos al Museo Egipcio, no sin antes meternos contra dirección y pasando por callejuelas para saltarse la caravana que había. Una vez allí como no había lugar para aparcar quedamos con él a una hora establecida por nosotros. Después fuimos a ver un par de mezquitas, le dijimos que queríamos ver la de ibn tulum, y allí nos llevó. Allí subimos a una torre desde donde se divisaba el cairo. Mezquita del sultán Hassan.
De allí nos llevó a la ciudadela, también acordamos la hora de recogida, y de allí a comer. Fuimos a un barco sobre el Nilo, donde había un buffet variado y los que teníamos el estomago malito pudimos comer tranquilos. La verdad es que el lugar era bonito y se comía bien, también lleno de turistas (9€).
Barrio Copto, aun que se nos hizo un poco tarde y alguna sitio ya no se podía entrar. Y finalmente de compras al Khalily. Acordamos la hora de recogida. Le preguntamos para comprar bien, nos dijo que pasado el bazar hay un puente y está el mercado (el ghuri). Pasamos por allí pero principalmente hay ropa, eso si los precios eran buenos. Regresamos al hotel que había que madrugar. Si dispusiera de más tiempo me quedaría más por el Cairo viendo cosas, pero el tiempo es el que hay.
Allí nos despedimos de Mohamed, un tipo majo y simpático que conoce lugares interesantes para hacer fotos y atajos que hacen que veas la autentica vida del Cairo y sus mercados en la calle. Lo único malo es que solo chapurrea un poco de inglés y algo de castellano, pero más o menos te haces entender. Y como no como buen egipcio no pidió si le dejábamos propina, nos decía si le dejábamos los 10€ de vuelta de propina, le dijimos que ni hablar del peluquín, dijo que vale que ningún problema. Le dimos algo de propina, menos de la que le hubiera dado si no hubiera tenido es gesto, me pareció feo. Al día siguiente madrugón a las 4:30 y a las 7:30 embarcábamos para Barcelona.
En conclusión, si me preguntáis si repetiría con la Image Tours, pues si, si la oferta es buena, no creo que sea peor que otro viaje organizado. Con la otra oferta que tenia por el horario de vuelos se aprovecha mejor el viaje. De los que fuimos sin duda yo creo que casi todos repetiríamos. También hace mucho en este tipo de viajes el guiá y los compañeros de viaje que encuentre, en este caso todos estupendos. Cierto es que escuchamos alguna queja de los que habían cogido el viaje de menor categoría, tanto de su guía, como del barco.
Maribel.
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